sábado, 23 de abril de 2011

Borges, Jorge Luis - Antelación al Amor



Ni la intimidad de tu frente clara como una fiesta
ni la privanza de tu cuerpo,
aún misterioso y tácito y de niña,
ni la sucesión de tu vida
situándose en palabras o acallamiento
serán favor tan persuasivo de ideas
como el mirar tu sueño implicado en la vigilia de mis ávidos brazos.

Virgen milagrosamente
otra vez por la virtud absolutoria del sueño,
quieta y resplandeciente
como una dicha en la selección del recuerdo,
me darás esa orilla de tu vida que tú misma no tienes,
Arrojado a la quietud divisaré esa playa última de tu ser
y te veré por vez primera quizás como Dios ha de verte,
desbaratada la ficción del Tiempo
sin el amor, sin mí.

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